"Las mejores relaciones se establecen cuando uno quiere que perduren a pesar de conocer los obstáculos"
"Cabeza y hombros"
Conocido como el gran escritor de la “era del jazz”, Francis Scott Fitzgerald, uno de los escritores estadounidenses más sobresalientes del siglo XX, es mundialmente el autor más reconocido por la novela El gran Gastby. Además de su gran cantidad de relatos que se conocieron mucho más que su único libro de poesía Poemas de la era del jazz.
Sin embargo, en esta ocasión lo que me interesa compartir contigo es parte de su narrativa, en especial este cuento que lleva por nombre "Cabeza y hombros", bastante peculiar, por cierto.
Es un cuento que, en lo particular, desde la primera vez que te cruzas con él, piensas que es un cuento común de amor, ¡pero no! La estrategia que utilizó Fitzgerald para desarrollar la trama es un tanto sorpresiva. Pero bien, vayamos mejor a ver de qué va este cuento que tiene tanto de amor como de enredijos y malos entendidos.
"Cabeza y hombros" nos presenta a una chico de nombre Horace Tarbox, todo un erudito y niño prodigio interesado en la Filosofía, con las más altas calificaciones en la Universidad de Princenton. Acababa de cumplir 17 años cuando fue a Yale a terminar sus estudios en Filosofía y Letras. Por su parte, Marcia Meadow era una chica de 19 años,cantante y bailarina. Tal pareciera que ninguno de los dos tenía algo en común.
Cierto noche, Marcia visita a Horace pues Charlie Moon (primo hermano de éste) le prometió alguna cantidad de dinero si lo hacía. Con algunos golpes en la puerta, Horace meditaba si el ruido verdaderamente era en la suya, pues no esperaba a nadie. Abrió la puerta y ahí estaba Marcia, que sin más, entró en el departamento y se instaló en un pequeño sillón que encontró, justo era el sillón favorito de Horace. Luego de una corta plática, el descubrimiento del autor intelectual de dicha visita y un beso sin dar, Horace terminó aceptando ir a ver a Marcia en la próxima función que daría.
Así lo hizo Horace, miró a Marcia moverse por el escenario, al mismo tiempo que veía las miradas de los demás hombre fijas en ella. No soportó más y salió del lugar dejando recado en el camerino de Marcia para que lo buscara más tarde. En cuanto terminó la función, ella se percató de la ausencia de Ornar (así era como solía llamarlo) y fue en su búsqueda. Lo alcanzó cerca de un café, se miraron, platicaron y... por aquí comienza la historia de amor.
Ellos siguen viéndose, el amor los atrapa a pesar de tantas diferencias, pues Marcia era intrépida, sabía bailar, tenía ritmo, pero era algo ignorante; Horace, en cambio, aunque era todo un prodigio no era tan agraciado, le faltaba carisma. Y con estas diferencias a su favor, decidieron hacerse llamar "Cabeza y hombros", ya que mientras Horace era la cabeza que pensaba, la parte intelectual, Marcia fungía como los hombros que la sostenían, que llevaba el ritmo y mantenía en su sitio.
No tardaron en casarse y en esperar a su primer hijo. Sin embargo, la situación de ambos no era tan buena. Marcia tuvo que dejar su trabajo y Horace por su parte también abandonó la escuela para poder mantener a su nueva familia. En este lapso, Marcia tomó la iniciativa para aprender a escribir y leer de mejor manera, lo hizo de una manera tan particular que todos los días Horace tenía una carta de amor que leer. Mientras Marcia hacia esto, él buscaba y buscaba trabajo, hasta que luego de ir tantas veces al gimnasio tuvo una propuesta que no le pareció tan mala, además de que con eso lograría cubrir sus gastos. El nuevo trabajo de Horace consistía en ser trapecista en un circo una o dos veces a la semana.
Poco a poco avanzaba el tiempo y Marcia mejoraba en su redacción. Un día se le ocurrió la idea de mandar una carta a las oficinas del autor que más admiraba su esposo, adjuntando unos trabajos que él mismo hubiese querido que se publicaran. La respuesta no tardó en llegar a casa de este matrimonio, pero no venía sola, sino que venía acompañada del gran enredo que puso en jaque tanto amor. Dicho autor se presentó en su hogar creyó que la Marcia era la autora de dichos trabajos que él había recibido. No hubo tiempo de explicar nada. En cuanto Horace llegó se sorprendió de aquella visita, pero lo hizo aún más en cuanto supo que: "Había un pareja que hacía llamarse `Cabeza y hombros´ pues era evidente que la mujer era la cabeza que guiaba la relación y que los hombros era Horace al dedicarse a sostener con piruetas y giros a su amada cabeza". Horace se fue desconsolado, no sin antes decir que cuando escuches un llamado en la puerta no la acudas porque tal vez sea una trampa.
Así que, en su lugar, ¿tú qué preferirías ser, la cabeza o los hombros?
"Cabeza y hombros" nos presenta a una chico de nombre Horace Tarbox, todo un erudito y niño prodigio interesado en la Filosofía, con las más altas calificaciones en la Universidad de Princenton. Acababa de cumplir 17 años cuando fue a Yale a terminar sus estudios en Filosofía y Letras. Por su parte, Marcia Meadow era una chica de 19 años,cantante y bailarina. Tal pareciera que ninguno de los dos tenía algo en común.
Cierto noche, Marcia visita a Horace pues Charlie Moon (primo hermano de éste) le prometió alguna cantidad de dinero si lo hacía. Con algunos golpes en la puerta, Horace meditaba si el ruido verdaderamente era en la suya, pues no esperaba a nadie. Abrió la puerta y ahí estaba Marcia, que sin más, entró en el departamento y se instaló en un pequeño sillón que encontró, justo era el sillón favorito de Horace. Luego de una corta plática, el descubrimiento del autor intelectual de dicha visita y un beso sin dar, Horace terminó aceptando ir a ver a Marcia en la próxima función que daría.
Así lo hizo Horace, miró a Marcia moverse por el escenario, al mismo tiempo que veía las miradas de los demás hombre fijas en ella. No soportó más y salió del lugar dejando recado en el camerino de Marcia para que lo buscara más tarde. En cuanto terminó la función, ella se percató de la ausencia de Ornar (así era como solía llamarlo) y fue en su búsqueda. Lo alcanzó cerca de un café, se miraron, platicaron y... por aquí comienza la historia de amor.
Ellos siguen viéndose, el amor los atrapa a pesar de tantas diferencias, pues Marcia era intrépida, sabía bailar, tenía ritmo, pero era algo ignorante; Horace, en cambio, aunque era todo un prodigio no era tan agraciado, le faltaba carisma. Y con estas diferencias a su favor, decidieron hacerse llamar "Cabeza y hombros", ya que mientras Horace era la cabeza que pensaba, la parte intelectual, Marcia fungía como los hombros que la sostenían, que llevaba el ritmo y mantenía en su sitio.
No tardaron en casarse y en esperar a su primer hijo. Sin embargo, la situación de ambos no era tan buena. Marcia tuvo que dejar su trabajo y Horace por su parte también abandonó la escuela para poder mantener a su nueva familia. En este lapso, Marcia tomó la iniciativa para aprender a escribir y leer de mejor manera, lo hizo de una manera tan particular que todos los días Horace tenía una carta de amor que leer. Mientras Marcia hacia esto, él buscaba y buscaba trabajo, hasta que luego de ir tantas veces al gimnasio tuvo una propuesta que no le pareció tan mala, además de que con eso lograría cubrir sus gastos. El nuevo trabajo de Horace consistía en ser trapecista en un circo una o dos veces a la semana.
Poco a poco avanzaba el tiempo y Marcia mejoraba en su redacción. Un día se le ocurrió la idea de mandar una carta a las oficinas del autor que más admiraba su esposo, adjuntando unos trabajos que él mismo hubiese querido que se publicaran. La respuesta no tardó en llegar a casa de este matrimonio, pero no venía sola, sino que venía acompañada del gran enredo que puso en jaque tanto amor. Dicho autor se presentó en su hogar creyó que la Marcia era la autora de dichos trabajos que él había recibido. No hubo tiempo de explicar nada. En cuanto Horace llegó se sorprendió de aquella visita, pero lo hizo aún más en cuanto supo que: "Había un pareja que hacía llamarse `Cabeza y hombros´ pues era evidente que la mujer era la cabeza que guiaba la relación y que los hombros era Horace al dedicarse a sostener con piruetas y giros a su amada cabeza". Horace se fue desconsolado, no sin antes decir que cuando escuches un llamado en la puerta no la acudas porque tal vez sea una trampa.
Así que, en su lugar, ¿tú qué preferirías ser, la cabeza o los hombros?

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